samysilva.com

May 1, 2010

                
       

Discurso de Pedro Olmos en honor a Samy Silva

Tema: Publicaciones — admin @ 3:56 pm

“Hoy rendimos un homenaje a Samy pseudónimo con que fue conocido entre nosotros

Samuel Maldonado Silva. Su lema de periodista: Con la verdad no ofendo ni temo le trajo más de un problema. Buen cateador de la noticia le entregaba ironía y humor. Fue un poeta que buscó la belleza a todo trapo y un bohemio digno de ser un personaje de Murger, profesión de difícil uso en la provincia.

Hijo de un pastor protestante y de una misionera de la misma estirpe, nació en Valparaíso el 3 de setiembre de 1916. Sus primeros intentos intelectuales los publicó en el tradicional Peneca. Colaboró en diversas publicaciones y llamándole la atención a don Alejandro Vivanco lo contrató para escribir en El Heraldo periódico del cual era Director, 1939. Vino por tres meses y se quedó por 22 años en El Heraldo. Fue corresponsal por largos años de El Mercurio de Santiago.

Sus campañas periodísticas o sus columnas pronto llamaron la atención: la ironía de las Cartas de doña Clarisa y su Sucesos de Radio Soberanía, adonde llegó a ser Jefe de Prensa le dieron prestigio. Le sugerí que Sucesos fuera un periódico y allí nos fuimos en collera. Fue un cordial negocio, vendíamos el aviso con la entrega de Sucesos en las casillas, pero no eramos personas para estar bajo tal yugo y un día de primavera con otra amiga gastamos las ganancias en el Londres Chico, refugio de intelectuales, jubilados y empleados públicos.

Se casó en Linares con Isabel de la Fuente: 7 hijos: Nancy, Samuel, Jaime, Lolita, Francia y Daniel casi todos picados por la araña del papel impreso. Doña Isabel aportó un extraño historial al matrimonio: su padre (en realidad, su abuelo) era prestidigitador, hipnotizador, en fin, un mago para entendernos mejor. Fuera de tal oficio que lo llevó por todo el continente, era hombre sagaz y valeroso, en uno de sus viajes el barco se incendió, allí perdió todos sus bártulos pero fue reconocido por todos y comentado en los periódicos como el héroe de la jornada.

Desde que lo conocí fuimos amigos. Le ilustré su novela El Ambito Silencioso y Canto para Soledad que consiguió magnificar críticas. De su obra, mi favorita es el poema Desagravio al Chancho en Piedra que aparece en su Arte del buen manducar en Panimávida, libro que las Termas regalaran un fin de año a sus visitantes.

Samy era en el fondo un solitario, irónico y hosco. Contradictorio como su padre que era pastor protestante y sin embargo, empuñó el corvo de Arica a Miraflores en la guerra del 79. Samy no lo hacía mal, le agradaba ponerse arreos de nacista y sin embargo sus afanes socialistas eran tales que la única vez que lo vi aseriado fue cuando salió a defender a un amigo por tales ideas en un chinchel de la calle Chacabuco.

Al volver a Chile le sugerí formáramos en Linares un grupo intelectual, Samy sugirió el nombre Ancoa, Manuel Francisco Mesa Seco y Alberto Reyes Lapiedra, también recientemente fallecido, fueron los otros apóstoles. Samy a la primera vuelta se fue del grupo. Fundó una hermosa revista. También la llamó Ancoa. Esta murió, el Grupo Ancoa sigue viviendo.

Amigos suyos fueron Manuel Guerrero, Nicomedes Guzmán, Carlos Sepúlveda Leyton, el maestro García, Edilberto Domarchi, etc. Para todos tuvo amplia y generosa casa y muchas veces llegamos a ella a engullir… de longaniza y garrafas de vinos del Melozal. Su amigo predilecto fue un hombre extraordinario que pasó silenciosamente por la vida: Manuel Morales Basoalto. Poemas a Cuatro voces es un libro que realizó con otros tres poetas avecindados linarenses: Manuel Francisco Mesa Seco, Rubén Campos Aragón y Alberto Reyes Lapiedra.

Pero de su labor literaria hablarán otros en breves instantes más.

No fue tras el aplauso ni el homenaje cosas que naturalmente consiguió. Sin embargo sigue en esto de lo inverosímil. En su Antología de Poetas del Maule no lo ubica Matías Rafide por ser de Valparaíso y otro estudioso, cuyo nombre no recuerdo, al publicar una reseña de los escritores porteños no lo coloca por haber sido un escritor netamente maulino.

Como buen periodista murió el Día de la Prensa, el 13 de febrero de 1988. Debe estar ayudándole a San Pedro a hacer boletines o mejor aún tipeándole otro Apocalipsis a San Juan. Porque de Samy no diremos nosotros la última palabra, nos faltaría ese ambiente jocundo-solitario que siempre cultivo.

No Comments

No comments yet.

RSS feed for comments on this post.

Sorry, the comment form is closed at this time.

Powered by WordPress